Leucemia linfocítica aguda infantil

Tabla de contenido

¿Qué es la leucemia linfocítica aguda infantil?

La leucemia linfocítica aguda infantil (llamada también leucemia linfoblástica aguda o LLA) es una enfermedad en la que glóbulos blancos que combaten las infecciones (llamados linfocitos) se encuentran inmaturos en grandes cantidades en la sangre y médula ósea del niño.

La LLA es la forma más común de leucemia infantil y el tipo más común de cáncer infantil.

Los linfocitos se producen en la médula ósea y en otros órganos del sistema linfático. La médula ósea es el tejido esponjoso que se encuentra dentro de los huesos grandes del cuerpo. Esta produce glóbulos rojos (los cuales transportan oxígeno y otros materiales a todos los tejidos del cuerpo), glóbulos blancos (los cuales combaten las infecciones) y plaquetas (las cuales permiten la coagulación de la sangre). Normalmente, la médula ósea produce células llamadas blastos que se convierten (maduran) en diferentes tipos de glóbulos con funciones específicas en el cuerpo.

El sistema linfático está constituido por tubos delgados que se ramifican, como los vasos sanguíneos, a todas las partes del cuerpo. Los vasos linfáticos transportan linfa, un líquido incoloro y acuoso que contiene linfocitos. A lo largo de la red de vasos se encuentran grupos de órganos pequeños en forma de frijol llamados nódulos linfáticos, y existen conglomerados de nódulos linfáticos en las axilas, la pelvis, el cuello y el abdomen. También forman parte del sistema linfático el bazo (un órgano situado en la parte superior del abdomen que produce linfocitos y filtra los glóbulos deteriorados de la sangre), el timo (un órgano pequeño localizado debajo del esternón) y las amígdalas (un órgano que se encuentra en la garganta).

Los linfocitos combaten la infección produciendo sustancias llamadas anticuerpos, los cuales atacan los gérmenes y otros materiales nocivos que se encuentren en el cuerpo del niño. En la LLA, los linfocitos en desarrollo se vuelven demasiado numerosos y no maduran. Estos linfocitos inmaturos luego se encuentran en la sangre y la médula ósea, y se acumulan en los tejidos linfáticos, haciendo que se hinchen. Los linfocitos pueden desplazar otros glóbulos de la sangre y la médula ósea. Si la médula ósea del niño no puede producir suficientes glóbulos rojos para transportar oxígeno a la sangre, el niño podría padecer de anemia; mientras que si la médula ósea del niño no puede producir suficientes plaquetas para que la sangre se coagule con normalidad, el niño podría padecer de hemorragias o contusiones con facilidad. Los linfocitos cancerosos también pueden invadir otros órganos, la médula espinal y el cerebro.

La leucemia puede ser aguda (que progresa rápidamente con muchas células inmaturas cancerosas) o crónica (que progresa lentamente con células leucémicas de apariencia más madura). La leucemia linfocítica aguda progresa rápidamente y puede ocurrir en niños y en adultos, aunque el tratamiento es diferente para ambos grupos. Si usted desea obtener información sobre la LLA en adultos, lea sobre la leucemia linfocítica aguda en adultos. También hay información disponible sobre la leucemia linfocítica crónica, la leucemia mielógena crónica, la leucemia mieloide aguda en adultos o infantil y la leucemia de células pilosas.

Los primeros síntomas de la LLA pueden ser similares a los de la gripe o cualquier otra enfermedad común, incluyendo fiebre que no desaparece, sentirse débil o cansado todo el tiempo, sentir dolor en los huesos o las articulaciones, o tener nódulos linfáticos hinchados. Si su niño tiene síntomas de leucemia, el médico puede ordenar análisis de sangre para hacer un recuento del número de cada uno de los diferentes tipos de glóbulos. Si los resultados del análisis de sangre no son normales, el médico puede llevar a cabo un aspirado medular. Durante esta biopsia, se inserta una aguja en un hueso de la cadera y se extrae una pequeña cantidad de médula ósea para examinarla a través del microscopio. El médico podrá entonces determinar el tipo de leucemia que su niño padece y planear el mejor tratamiento.

El médico también puede realizar una punción lumbar, en la que se inserta una aguja en la espalda para sacar una muestra del fluido que rodea el cerebro y la espina dorsal. El fluido luego se analiza bajo el microscopio para determinar la presencia de células leucémicas. La posibilidad de recuperación (pronóstico) de su niño dependerá de la edad del niño, el número de glóbulos blancos que haya en la sangre (recuento de glóbulos blancos) en el momento del diagnóstico, hasta donde se haya diseminado la enfermedad, las características biológicas de las células leucémicas, y de cómo responden dichas células al tratamiento.

Explicación de las etapas

No existe un sistema de clasificación específico para la leucemia linfocítica aguda infantil. El tratamiento dependerá de la edad, los resultados de laboratorio, y si el niño ha recibido tratamiento contra la leucemia con anterioridad o no.

Sin tratamiento

Leucemia linfocítica aguda infantil (LLA) sin tratamiento significa que el paciente no ha recibido tratamiento, excepto para reducir los síntomas. Hay demasiados glóbulos blancos en la sangre y médula ósea, y pueden haber otros signos y síntomas de leucemia.

En remisión

Se ha administrado tratamiento y el número de glóbulos blancos y otros glóbulos y células de la médula ósea es normal. No hay signos o síntomas de leucemia.

Recurrente/refractaria

Enfermedad recurrente significa que la leucemia ha vuelto (recurrido) después de haber estado en remisión. Enfermedad refractaria significa que la leucemia nunca estuvo en etapa de remisión después de haber sido tratada.

Aspectos generales de las opciones de tratamiento

Existen tratamientos para todos los pacientes con LLA infantil. El tratamiento primario para la LLA es quimioterapia, aunque la radioterapia puede usarse en ciertos casos y el trasplante de médula ósea está siendo estudiado en pruebas clínicas.

La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos para eliminar células cancerosas. Estos pueden tomarse en forma oral o pueden administrarse en el cuerpo con una aguja en una vena o músculo. Se dice que la quimioterapia es un tratamiento sistémico ya que el medicamento se introduce al torrente sanguíneo, viaja a través del cuerpo y puede eliminar las células cancerosas en todo el cuerpo. En la LLA, la quimioterapia puede introducirse algunas veces en el fluido que rodea el cerebro y la médula espinal por medio de una aguja en la espalda (quimioterapia intratecal).

La radioterapia consiste en el uso de rayos X u otros rayos de alta energía para eliminar células cancerosas y reducir tumores. La radiación para la LLA generalmente proviene de una máquina fuera del cuerpo (radioterapia de haz externo).

El trasplante de médula ósea es un tipo de tratamiento más reciente. Primero se administran dosis elevadas de quimioterapia con o sin radioterapia para destruir toda la médula ósea del cuerpo. Después se toma médula sana de otra persona (un donante) cuyo tejido es el mismo o muy similar al del paciente.

El donante puede ser un gemelo (el donante ideal), un hermano o hermana o alguien que no sea familiar del paciente. Finalmente, la médula sana del donante se administra al paciente por medio de una aguja en una vena, reemplazando así la médula destruida. Un trasplante de médula ósea en el que se usa médula de un pariente o no del paciente se denomina trasplante de médula ósea alogénica.

Un tipo de trasplante de médula ósea aún más reciente, llamado trasplante de médula ósea autóloga, está siendo estudiado en pruebas clínicas. Durante este trasplante, se toma médula ósea del paciente y se la somete a tratamientos con medicamentos para eliminar las células cancerosas. La médula se congela y se guarda. El paciente luego recibe quimioterapia en dosis elevadas con o sin radioterapia para destruir toda la médula que queda. Finalmente, la médula que se guardó se descongela y se administra por medio de una aguja en la vena para reemplazar la que se destruyó.

Por lo general existen cuatro fases de tratamiento para la LLA. En la primera fase, terapia de inducción a la remisión, se usa quimioterapia para eliminar la mayor cantidad posible de células leucémicas y hacer que el cáncer pase a remisión. La segunda fase, denominada profilaxis del sistema nervioso central (SNC), es terapia preventiva en la que se administra quimioterapia sistémica en dosis elevadas, quimioterapia intratecal o ambas al sistema nervioso central(SNC) para eliminar las células leucémicas existentes en él, o para prevenir la aparición de células cancerosas en el cerebro o la médula espinal, aún cuando no se haya detectado cáncer en ellos.

También se puede administrar radioterapia al cerebro, además de quimioterapia, con este mismo fin. La profilaxis del SNC se administra a menudo junto con la terapia de consolidación/intensificación.

Una vez que el niño está en remisión y no hay signos de leucemia, se administra una segunda fase del tratamiento llamada terapia de consolidación o de intensificación. En esta terapia se usa quimioterapia en dosis elevadas con el propósito de eliminar cualquier célula leucémica que quede.

En la cuarta fase del tratamiento, terapia de mantenimiento, se administra quimioterapia durante varios años para mantener al niño en remisión.

Tratamiento por etapas

El tratamiento para la leucemia linfocítica aguda infantil dependerá del grupo de pronóstico al que el niño haya sido asignado basándose principalmente en su edad y su recuento de glóbulos blancos en el momento del diagnóstico.

Su niño podría recibir tratamiento que se considera estándar en base a la eficacia de dicho tratamiento en varios pacientes en pruebas anteriores o usted podría hacer que su niño tome parte en una prueba clínica. No todos los pacientes se curan con terapia estándar y algunos tratamientos estándar podrían tener más efectos secundarios de los deseados. Por estas razones, las pruebas clínicas están diseñadas para probar nuevos tratamientos y para encontrar mejores formas de tratar a los pacientes con cáncer.

Leucemia linfocítica aguda infantil - no tratada

El tratamiento de su niño probablemente consista en quimioterapia de inducción a la remisión para eliminar las células cancerosas y hacer que la leucemia pase a remisión. Este tratamiento logra la remisión del cáncer en casi todos los pacientes. También se puede administrar quimioterapia sistémica en dosis elevadas, quimioterapia intratecal o ambas, con o sin radioterapia al cerebro, para prevenir la diseminación de células cancerosas al cerebro y a la médula espinal. Se están llevando a cabo pruebas clínicas para estudiar nuevas formas de inducir la remisión.

Leucemia linfocítica aguda infantil - en remisión

El tratamiento de su niño probablemente consista en quimioterapia intensiva para eliminar todas las células cancerosas que queden. También se puede administrar durante esta fase quimioterapia sistémica en dosis elevadas, quimioterapia intratecal o ambas, con o sin radioterapia al cerebro, para prevenir la diseminación de células cancerosas al cerebro y a la médula espinal. Después de la terapia de intensificación, normalmente el niño continuará recibiendo quimioterapia hasta llevar varios años en remisión.

Leucemia linfocítica aguda infantil - recurrente

El tratamiento dependerá del tipo de tratamiento recibido previamente por el niño, cuánto tiempo tardó en regresar el cáncer después del tratamiento y si las células leucémicas se encuentran fuera de la médula ósea. El tratamiento probablemente consista en quimioterapia sistémica o transplante de médula ósea. Usted podría considerar someter al niño a una prueba clínica con nuevos medicamentos de quimioterapia o trasplantes de médula ósea. ●

Fuente:

National Cancer Institute
Importante: La información contenida aquí no tiene la intención de suplir la relación con su médico. Si tiene dudas, consulte a su médico.
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