El enemigo de (casi) todos los cánceres. Previene además el infarto y ayuda a adelgazar. Era un gran desconocido hasta hace poco, pero los últimos estudios han demostrado el papel que esta crucífera juega en la prevención de gran número de tumores. Si a esto añadimos que no engorda y que muy poca cantidad basta para obtener su efecto protector, no hay excusa para no ser adicto al brócoli.
Cuando éramos niños, nuestras madres nos hacían comer verduras y, generalmente, nos negábamos y preferíamos otros alimentos, sobre todo los dulces. Sin embargo, si hubiéramos sabido, por ejemplo, que la coliflor es rica en vitamina C o que el brócoli nos aporta grandes cantidades de hierro y vitaminas A y C, nuestro comportamiento hubiera sido otro.
Además, el brócoli encabeza la lista de los vegetales anticancerígenos. Pertenece a la familia de las crucíferas, que constituyen un alimento remineralizante, cuyo poder nutritivo reside en que son plantas bienales, es decir, que durante el primer año de vida almacenan nutrientes en sus hojas, tallos o raíces, y florecen o dan semillas durante el segundo, que es cuando se ingieren.
Las crucíferas son uno de los grupos de verduras más consumidos durante el invierno. El brócoli es, junto a otras verduras como la col o el repollo, un gran desconocido. De otros alimentos, como la fruta o el aceite, se conocen sus enormes beneficios terapéuticos, pero no así de esta potente arma anticancerígena.
Implacable frente al tumor de mama
Esta crucífera es rica en indoles, flavonoides y, lo más importante, sulforafanos. Los indoles influyen de una forma notable sobre las enzimas que tienen un papel muy importante en el sistema de desintoxicación, al que aceleran al liberarse los glutationes, unas sustancias orgánicas naturales que pueden destruir toxinas y carcinógenos. El sulforafano, según Paul Talalay, de la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore, en Estados Unidos, “estimula el organismo al producir enzimas capaces de combatir el cáncer”. A demás, reduce la incidencia de tumores de mama en ratas un 60%, según un trabajo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciencies.
Protector del pulmón, el colon y el útero
Jean Carper, en su libro Un farmacia en tu despensa, destaca que el brócoli es un alimento capaz de proteger al organismo humano frente a otro cánceres, como el de pulmón y el de colón y, además, puede impedir el desarrollo del tumor de cuello de útero.
Seguro antiinfarto
El brócoli, asimismo, es rico en betacarotenos y vitaminas A y C, que contribuyen al buen funcionamiento del sistema inmune del organismo y protegen contra diversos cánceres y dolencias cardiacas. También contiene ácido fólico, de gran importancia al ser imprescindible en los procesos de división y multiplicación celular. Como su necesidad aumenta durante el embarazo para el correcto desarrollo del feto, se prescribe de forma preventiva en las gestantes. Actúa en combinación con la vitamina B12 y su carencia se manifiesta con fatiga, debilidad o irritabilidad.
Enemigo de los kilos
Aparte de ser un poderoso anticancerígeno, el brócoli es también aconsejable para las personas obesas o que están siguiendo una dieta de adelgazamiento, ya que alimenta, pero no engorda. Asimismo, es recomendable para los que padecen gota, debido a su gran contenido de calcio, hierro y vitamina C. También tiene propiedades diuréticas, antianémicas, laxantes y depuradoras de la sangre.
Sulforafano: la sustancia mágica
Pero no hace falta hincharse de brócoli para poder beneficiarse de sus efectos anticancerígenos. Según ha comprobado el equipo del Dr. Talalay, “no es preciso comer mucha verdura para obtener sus beneficios. En el caso del brócoli, basta con uno o dos brotes para lograrlo”. Y esto se debe a que en estos brotes existe una concentración elevada de una sustancia denominada sulforafano.
Paul Talalay y sus colaboradores aislaron este compuesto en el año de 1992, desde entonces se han hecho multitud de trabajos para comprobar sus propiedades anticancerígenas. “Al contrario que la vitamina E y otros antioxidantes, que inciden directamente sobre las moléculas que desencadenan el cáncer, el sulforafano actúa de una forma indirecta”. El experto estadounidense explica que esta sustancia estimula muestras defensas anticancerígenas y, “de esta forma, previene la aparición de tumores”. Sin embargo, advierte que la cantidad de este compuesto que se encuentra en el brócoli fresco varía considerablemente de unos brotes a otros, por lo que es muy difícil obtener cantidades tan elevadas de sulforafano en todos los brotes.
Si va a cocinarlo, ¡atención!
Antes de prepararlo, hay que tener muy en cuenta que su alto contenido de minerales y vitaminas puede perderse fácilmente si se cocina incorrectamente. Talalay advierte que “para un consumo adecuado, es conveniente no prepararlo hasta el último momento antes de ingerirlo, puesto que perdería la vitamina C y las sales minerales. Tampoco debe dejarse nunca en remojo”. Lo correcto es lavar los brotes enteros de brócoli bajo un chorro de agua y cocerlos en una cantidad reducida de agua hirviendo. “Nunca se deben sumergir en agua fría para cocerlos, sino en agua hirviendo”.
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